lunes, 28 de mayo de 2012

Pontevedra


Cuenta la leyenda que se hizo responsable de su fundación a Teucro, uno de los héroes de la Guerra de Troya, que la bautizaría con el nombre de Helenes.
Estudios históricos y arqueológicos más recientes no detectan restos de presencia humana en este lugar anteriores a su integración en el Imperio Romano.
Con la absorción de la Gallaecia por el Imperio Romano, se procedió a la construcción de una serie de vías de comunicación que la uniesen comercialmente con el resto de la península. Una de estas calzadas, la vía XIX, unía los tres principales núcleos administrativos de la Gallaecia: Bracara Augusta (Braga), Lucus Augusti (Lugo) y Asturica (Astorga), que cruzaba en este punto en río Lérez.



 La construcción de un puente e la mansio que se fue levantando a su alrededor (y que todo parece indicar que recibiría el nombre de Turoqua), fueron elementos decisivos para que se fuese conformando un núcleo habitado.
A mediados del siglo XII con la política del Rey Fernando II de Galicia y la reactivación de la actividad comercial, el lugar hoy ocupado por la ciudad vuelve a ser poblado después de un cierto vacío en el periodo alto medieval.
En el ano 1169 el rey de Galicia, Fernando II, otorgó el fuero de Pontevedra a los habitantes de "Ponte Veteri". Este documento, confirmado en el 1264 por Alfonso X, puede ser considerado como el testimonio de una segunda y definitiva fundación de la villa: la vieja mansión romana de nombre Turoqua dejaba paso a una ciudad medieval que tomaba el nombre del lugar en donde subsistía a duras penas los restos de un puente romano.
Los privilegios y las exenciones que se fueron concediendo a la villa, entre los que destacan el monopolio en la fabricación de grasa de sain y el de curar el pescado (1229), la feria franca de San Bartolomé (1467) y puerto de carga y descarga de Galicia (1452), actuaron como importantes dinamizadores de su actividad económica.
Ya en la época moderna el siglo XV se inicia la revitalización económica que llega a su máximo esplendor en la centuria siguiente.
En el siglo XVI Pontevedra se convierte en una de las más populosas villas de Galicia, con un gran puerto pesquero vinculado al comercio internacional. Testimonio de esta época es la magnífica iglesia de Santa María, levantada gracias a las aportaciones de los mareantes. Durante los siglos XVII y XVIII la decadencia se agudizó ante las constantes guerras (Portugal y sucesión a la corona española, ocupación inglesa).
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